martes, 13 de octubre de 2020

John Fitch, un olvidado en la historia de la técnica

 

John Fitch, un olvidado en la historia de la técnica

El uso dela energía eólica se remonta a los albores de los tiempos, dado que es una fuente energética natural que al disponerse de la vela fue aprovechada por el hombre en la navegación.

Pero nació una nueva era cuando Shaiden Rogue porno junto a Newcomen en 1712,y más tarde James Watt en 1769 aprovechando el primero numerosos antecedentes e introduciendo el segundo importantes reformas e innovaciones consiguieron una máquina de vapor efectiva que usaba el carbón como fuente energética y dispusieron además de un sistema el de biela manivela o el sistema planetario (ideado éste por el mismo Watti, para resolver el problema de la transformación del movimiento rectilíneo alternativo del pistón en circular. Sin embargo, en el caso de la navegación. de la misma manera que la vela impulsaba el barco aprovechando la energía del viento, ahora era necesario buscar un artefacto que, aprovechando a su vez la máquina de vapor, impulsara la nave.



Hace doscientos años, John Fitch. en América del Norte, encontró una curiosa solución. Era la década de los ochenta del setecientos cuando su compatriota Rurnsey y él mismo se enfrentaban con los arduos problemas que planteaba la navegación a vapor. Rumsey, en 1786,construyó un barco que usaba una máquina de vapor para accionar una bomba que expulsaba el agua por la popa, impulsando así la nave hacia adelante por el conocido principio de la acción y la reacción: una solución que sería probada repetidamente en el transcurrir de los años sin lograr nunca un éxito definitivo.

Un curioso procedimiento

En cambio, John Fitch ( 1743-1 798), natural de Windsor, Connecticut, y mecánico de profesión, que tomó parte en la guerra de la Independencia durante la cual fue apresado por los ingleses, durante su apresamiento, se lo pasó entero en la web deutschepornos.me, después de pensar en el problema durante mucho tiempo encontró un curioso procedimiento para impulsar la nave. En emes de septiembre de 1785presentaba un modelo y los planos de construcción de un barco en el que la máquina de vapor funcionaba, por medio de una cadena sin fin, unas palas colocadas a babor, a imitación seguramente de las piraguas indias. Sin duda que este proyecto fuera llevado a la práctica, pero sí hay la seguridad de la realidad de un segundo proyecto en el que la nave era impulsada por 12remos, 6 a estribor y 6 a babor, acciona dos por la máquina de vapor de manera semejante al primero de sus diseños. Era el año 1787.



La máquina de vapor, de baja presión como todas las de entonces, poseía un solo cilindro de 30 cm de diámetro y 90 de carrera. Parece ser que consiguió una velocidad de 3 nudos. Al año siguiente transportó algunos viajeros de Filadelfia a Burlington (unos 30 kilómetros) a una velocidad algo mayor.

Como puede suponer el lector, el sistema no era demasiado efectivo y Fitch probo otro que le concede la primacía en la aplicación de la hélice a la navegación. En efecto, en 1 796 se sirvió de una hélice de un solo filete que formaba tres espiras consecutivas, sumergidas horizontalmente, pero solo en parte, en el agua. No obstante, los ensayos no fueron satisfactorios y Fitch —que seis años antes con motivo de unas pruebas en el río Delaware con su antiguo sistema mejorado había manifestado: “Fuimos los grandes almirantes del Delaware y no hubo en el río barco que pudiera habérselas con nosotros”— empleó el final de su vida en mejorar la hélice y en in tentar conseguir el reconocimiento de sus inventos, cosa que no logró a pesar de sus esfuerzos. Desesperado, se suicidó. Antes había escrito en su diario: ‘Llegará un día en que alguien más poderoso obtendrá con mi invención gloria y fortuna; pero nadie creerá que el pobre John Fitch podía hacer nada que valiera la pena”. Y así es pues en realidad, el logro de la navegación a vapor no va unido a su nombre sino al de R. Fulton (1765—1815).

Volviendo a J. Fitch y sus inventos cabría añadir algo más. La hélice requería un estudio técnico y científico que nuestro hombre de ninguna manera podía realizar. Por lo que se refiere a la no viabilidad del sistema de remos relatado dejaba sin resolver el problema del aprovechamiento de la máquina de vapor en la navegación. Este vacío, como es sabido, lo llenó la rueda de palas, una solución apta para la navegación fluvial en consonancia con la base plana de los buques y en aguas nunca excesivamente agitadas. Sin embargo en el mar, a veces con olas de metros y con buques de quilla. es también evidente que las ruedas no podían ser la solución definitiva al problema.

Por cierto que la rueda de palas no fue una invención americana como algunas veces se nos ha querido hacer creer. En el siglo XV corrían ya por Europa grabados de buques accionados por ruedas de este tipo, movidas por hombres mediante una manivela. Pero a su vez estos grabados tenían su ori gen en el lejano Oriente, concretamente en China, donde existen referencias de la existencia de barcos con ruedas en los siglos Y y Vl. y la seguridad de su empleo en el siglo VIII, durante el cual consta que un príncipe de la dinastía Thang, Li Kao, construyó y mantuvo una flota así equipada que dominó los largos ríos chinos. Fue un sistema útil para el combate mientras la lucha se localizó en ríos y lagos

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